OriRing: el anillo que devuelve el sentido del tacto a la realidad virtual

Soramir Torres

, CIENCIA

Uno de los grandes retos de la realidad virtual (VR) y aumentada (AR) es lograr que las interacciones se sientan tan reales como las visuales. Aunque los visores han avanzado en resolución y latencia, el tacto virtual sigue siendo un desafío. En este contexto surge OriRing, un prototipo de anillo háptico que busca cerrar esa brecha ofreciendo retroalimentación de fuerza más convincente que las simples vibraciones.

El OriRing es un dispositivo wearable inspirado en el origami, desarrollado por investigadores de la Universidad Sungkyunkwan (Corea del Sur), la EPFL (Suiza) y la Universidad Técnica de Estambul (Turquía).

Tiene un peso de 18 gramos, lo suficientemente ligero para llevarlo en un dedo. Además, mide fuerzas de presión y deslizamiento en tres ejes.

OriRing mide tanto las fuerzas de presión como de deslizamiento en tu dedo, y luego genera resistencia física que coincide con lo que haces en VR o AR. Los investigadores dicen que puede representar el tamaño y la rigidez del objeto, y que también puede requerir la intervención del usuario para cambiar esas propiedades sobre la marcha.

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Qué ofrece OriRing

  • Retroalimentación bidireccional: el dispositivo no solo emite fuerza, también sigue el movimiento del dedo en varias direcciones.
  • Detección lateral: permite sentir bordes y resistencias al deslizarse sobre superficies.
  • Diseño compacto: gracias a su estructura inspirada en el origami, evita el volumen excesivo típico de hápticos cinestésicos.

Aplicaciones potenciales

Aunque aún es un prototipo, OriRing podría tener impacto en:

  • Entrenamiento y simulaciones estructuradas: donde la percepción de tamaño y rigidez es clave.
  • Rehabilitación física: apoyando ejercicios guiados con retroalimentación táctil precisa.
  • AR profesional: en tareas donde los ojos están anclados al mundo real y el tacto añade realismo.
  • Gaming: aunque los investigadores señalan que primero debe probarse en entornos controlados antes de llegar al consumo masivo.

Foto:  Copilot AI.

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