Un equipo de investigadores del EPFL en Suiza ha logrado un avance sorprendente en robótica al crear robots híbridos utilizando las colas de langostinos muertos. Este campo, llamado ‘necrobótica’, aprovecha partes de animales muertos para construir máquinas funcionales, combinando sostenibilidad con tecnología avanzada.
El proceso comienza recolectando exoesqueletos de langostinos que iban a ser desechados tras su uso en la cocina. Estos exoesqueletos están hechos de quitina, un material resistente y flexible que permite movimientos complejos. Los investigadores añadieron componentes elásticos similares a tendones y un motor que simula los movimientos musculares. El resultado es un robot capaz de realizar movimientos precisos, como agarrar objetos o incluso nadar.
Este avance no solo demuestra una nueva forma de fabricar robots más eficientes, sino que también resalta la importancia de reciclar materiales orgánicos. Según los expertos, esta técnica podría revolucionar la industria al reducir costos y minimizar residuos. Además, se espera que inspire nuevas formas de diseño robótico inspiradas en la naturaleza.
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Qué debes saber
- Los robots usan colas de langostinos muertos como base estructural.
- El material principal es quitina, resistente y biodegradable.
- Pueden levantar objetos de hasta 500 gramos y moverse en agua.
- Es un ejemplo de reutilización creativa de desechos alimentarios.
- Ofrece alternativas más simples y efectivas que los robots tradicionales.
Especificaciones técnicas
- Movimiento impulsado por motores y componentes elásticos.
- Capacidad de carga: Hasta 500 gramos.
- Velocidad de natación: 11 cm/s (0.2 mph).
- Fuente principal del material: Exoesqueletos de crustáceos.
Contenido generado con IA y editado por el equipo editorial.
Foto: Lab EPFL.