Latinoamérica ha dejado de ser una simple espectadora de la tecnología global para convertirse en el laboratorio donde se diseñan las soluciones del futuro. Con la inauguración del primer Centro de Tecnología e Innovación (T&I) para América Latina en Colombia, Orbia y su marca Pavco Wavin marcan un hito en la ingeniería regional: la transición de la infraestructura física tradicional hacia una «infraestructura inteligente» y conectada.
Durante décadas, el desarrollo de soluciones críticas para el manejo del agua y geosistemas se realizaba en oficinas remotas en los Países Bajos o India. Hoy, esa dinámica cambia radicalmente bajo el concepto de ‘glocalización’. Durante una entrevista exclusiva con FOLOU, Alfredo Enrique Díaz, mánager T&I Latam de Pavco Wavin, destacó que este centro no es solo un laboratorio; es el nodo donde el talento colombiano se conecta con una red global para exportar soluciones sostenibles a todo el continente.
«La investigación deja de ser remota y se vuelve local. Este centro es el puente para que el talento joven colombiano no solo opere tecnología, sino que registre patentes globales desde nuestro territorio», afirma Díaz.
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FOLOU: Orbia decidió que Colombia fuera el eje de su estrategia de ‘glocalization’. ¿Qué balance costo-beneficio encontraron en el país para descentralizar el desarrollo que antes estaba en Países Bajos o India?
Alfredo Enrique Díaz: el balance fue sumamente positivo. Identificamos en Colombia una posición geográfica estratégica y una sólida cultura de innovación cultivada por décadas. Sumamos a esto más de diez años de colaboración entre Pavco Wavin Colombia y Wavin Holanda, lo que demostró la madurez técnica de nuestro ecosistema.
La inversión inicial permite que la investigación entienda de primera mano los retos del suelo y el clima latinoamericano, apalancando el talento de Bogotá, Barranquilla y Cali. Este centro es el nodo de R&D para toda la región; las soluciones validadas aquí se integrarán al portafolio de Latinoamérica, compartiendo conocimiento técnico con nuestras sedes globales.
FOLOU: El centro se enfocará en pilares como los Geosistemas y la gestión del agua. ¿Cómo se integrará la digitalización (como el uso de sensores y software de gestión) en los productos físicos que saldrán de este centro para transformar la infraestructura tradicional en infraestructura inteligente?
Alfredo Enrique Díaz: La digitalización es el habilitador clave. No buscamos construir software desde cero, sino ‘tropicalizar’ soluciones digitales que ya existen en el ecosistema global de Orbia y Wavin. Al eliminar barreras de lenguaje y contexto, podemos adaptar sensores y herramientas de monitoreo probadas en Europa a las condiciones reales de nuestras ciudades.
En la práctica, esto significa que podremos incorporar sensores, herramientas de monitoreo y software de gestión ya probados en mercados europeos, ajustándolos a las condiciones del suelo, clima y operación de ciudades latinoamericanas. Con esta capacidad de adaptación regional, los sistemas de manejo de aguas lluvia podrán integrar sensores de nivel o caudal; los geosistemas podrán equiparse con instrumentos de monitoreo de humedad o deformación; y las soluciones de renovación zinzanja podrán conectarse a herramientas de diagnóstico desarrolladas globalmente.
FOLOU: Se ha destacado que el centro contará con ingenieros y especialistas colombianos trabajando en red global. ¿De qué manera esta nueva sede servirá como un puente para que el talento joven de las universidades del país no solo opere tecnología existente, sino que registre patentes propias desde Colombia?
Alfredo Enrique Díaz: Contamos con infraestructura de vanguardia: estaciones de cómputo avanzado, software de simulación e impresión 3D. Esto significa que los jóvenes ingenieros, practicantes y futuros investigadores que lleguen desde universidades colombianas tendrán acceso a las mismas herramientas utilizadas en los hubs de Europa e India, pero trabajando sobre problemáticas reales del territorio latinoamericano.
Al ser un nodo oficial de la red global de R&D, las innovaciones que nazcan de las particularidades de nuestro urbanismo podrán registrarse formalmente como patentes globales de Orbia nacidas en Colombia.
FOLOU: Con la inclusión de impresión 3D, simulación y optimización técnica en sus procesos, el centro parece apuntar a una ‘revolución industrial 4.0’ en la construcción. ¿Cómo proyectan la integración de la inteligencia artificial y el análisis de datos para predecir fallas en la infraestructura antes de que ocurran?
Alfredo Enrique Díaz: La clave no es la tecnología en sí, sino el talento que la hace posible. Nuestra proyección en IA parte de un equipo capaz de interpretar el territorio conectado a los centros de Países Bajos e India. Esta red nos permite acceder a modelos predictivos ya validados y ajustarlos a los patrones climáticos y operativos de Latinoamérica.
Esa combinación de conocimiento local e inteligencia global, es la que habilita el uso de datos e IA para anticipar fallas en la infraestructura. No se trata de crear plataformas nuevas, sino de aprovechar la experiencia internacional y aterrizarla con la sensibilidad técnica del talento colombiano. De este modo, los modelos predictivos que utilizamos pueden ajustarse más rápido, ser más precisos y responder mejor a los retos climáticos de los municipios de la región, un enfoque coherente con la misión del centro de impulsar la resiliencia urbana y la gestión responsable del agua
La integración de la IA nace del criterio humano: ingenieros que saben leer el territorio y traducen esa mezcla en decisiones técnicas que anticipan riesgos, ofreciendo infraestructuras más duraderas.
FOLOU: Uno de los pilares del nuevo centro es la gestión responsable del agua y la creación de infraestructura resiliente. ¿De qué manera las soluciones tecnológicas desarrolladas en este centro ayudarán a los gobiernos locales a mitigar el impacto del cambio climático y a garantizar la seguridad hídrica en las comunidades más vulnerables?
Alfredo Enrique Díaz: Uno de los aportes más relevantes del Centro Tecnológico y de Innovación es que permite trabajar con una lectura mucho más inmediata y cercana de los efectos del cambio climático en nuestras ciudades. Al tener un equipo local, interpretamos con mayor precisión cómo están cambiando los ciclos de lluvia y el comportamiento de los suelos. Esto permite que las soluciones se diseñen desde lo que realmente pasa en los barrios y municipios.
Para los gobiernos, esto se traduce en herramientas más pertinentes y rápidas de implementar, ya que la comunicación con autoridades y empresas de servicios es fluida, permitiendo ajustes alineados con la realidad presupuestal y la vulnerabilidad climática de cada zona.
FOLOU: Finalmente, pensando en el ciudadano común que utiliza los servicios de agua y saneamiento, ¿cómo se traducirá la existencia de este centro en beneficios tangibles, como la reducción de costos en las obras públicas o una mayor durabilidad de las redes de servicios básicos?
Alfredo Enrique Díaz: Se traduce en tranquilidad y eficiencia. Para el ciudadano, esto significa una infraestructura más práctica, eficiente y diseñada para durar —con sistemas que brindan estabilidad y reducen la necesidad de intervenciones frecuentes— aspecto coherente con la visión de largo plazo que acompaña los desarrollos priorizados para el centro en temas de resiliencia y modernización de redes.
En la vida diaria, esa combinación de talento local, conocimiento global y profunda empatía con el territorio se traduce en servicios más confiables, obras que generan menos interrupciones y, sobre todo, en la tranquilidad de contar con soluciones pensadas para durar 50 años o más, respondiendo a las expectativas de calidad que históricamente han distinguido a la marca en Latinoamérica.
Foto: Pavco Wavin.
