En el actual ecosistema económico de Colombia, el acceso al crédito empresarial se mantiene como una moneda de dos caras. Por un lado, persisten barreras estructurales que limitan la llegada de recursos a todo el sector productivo; por otro, el financiamiento se consolida como la columna vertebral del desarrollo, con una cartera total que ya supera los $762,8 billones, según cifras de la Superintendencia Financiera.
Para las empresas colombianas, el desafío ya no es solo conseguir el capital, sino transformar la percepción del endeudamiento: dejar de verlo como un salvavidas de emergencia para entenderlo como una herramienta de inversión en tecnología, expansión y eficiencia operativa.
La resiliencia empresarial hoy se mide por la capacidad de integrar el crédito en la planeación a largo plazo. Vivian Acuña, Country Manager de Kapital Colombia, señala que el éxito radica en la intención detrás de cada peso solicitado. «Las empresas más resilientes no son necesariamente las que evitan endeudarse, sino aquellas que logran integrar el financiamiento dentro de su estrategia de crecimiento. Esto implica entender el costo del capital y asegurar que cada peso financiado genere retornos medibles», afirma Acuña.
TE PUEDE INTERESAR: Tarjeta empresarial: el nuevo motor de crecimiento para las pymes en Colombia
5 claves para financiar la expansión empresarial inteligente
- Definir el propósito del crédito: antes de firmar cualquier contrato, la empresa debe identificar si el recurso resolverá un problema de liquidez puntual o si financiará una oportunidad de expansión. Un propósito difuso suele llevar a que los fondos se diluyan en gastos operativos sin retorno.
- Evaluar la capacidad de pago con rigor: es vital proyectar el flujo de caja en escenarios conservadores. Se recomienda que los ingresos cubran entre 1,2 y 1,5 veces el valor de las cuotas mensuales, manteniendo un colchón de seguridad para imprevistos.
- Priorizar inversiones productivas: el financiamiento debe dirigirse a activos que aumenten la rentabilidad, como tecnología de punta o capital de trabajo que permita cumplir con pedidos de mayor envergadura.
- Comparar condiciones financieras: no basta con la rapidez del desembolso. Las empresas deben analizar el Costo Total del Crédito, que incluye tasas de interés (actualmente rondando el 14,5% en crédito comercial), seguros y comisiones.
- Integrar el crédito a la planeación estratégica: el pago de la deuda debe estar calendarizado y monitoreado periódicamente, asegurando que el crecimiento de las ventas supere el costo del capital adquirido.
Foto: Imagine Buddy en Unsplash.
