En el dinámico panorama económico de Colombia, donde las pequeñas y medianas empresas (pymes) constituyen el 99,5 % del tejido empresarial, la tarjeta empresarial dejó de ser un simple plástico de pago para evolucionar hacia una herramienta de gestión estratégica indispensable para la sostenibilidad del sector.
Según datos del sector, el impacto real de estos instrumentos financieros no reside en el acceso al crédito per se, sino en la integración de estos dentro de una planeación de negocio rigurosa. Al utilizarse para gastos operativos de corto plazo, las empresas logran una visibilidad y trazabilidad que antes era exclusiva de las grandes corporaciones.
Expertos de Kapital Colombia, señalan que el diferencial competitivo radica en establecer lineamientos claros. La adopción de estas herramientas permite a los gerentes y dueños de negocio pasar de una administración reactiva a una toma de decisiones informada y proactiva.
A pesar de los beneficios, el uso de tarjetas empresariales requiere una cultura organizacional sólida. René Saul, director ejecutivo y cofundador de Kapital, enfatiza que el mayor valor de este recurso se encuentra en la disciplina. Una tarjeta mal empleada —por ejemplo, para cubrir déficits estructurales o sin visibilidad de ingresos futuros— puede comprometer la salud financiera de la organización.
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Tarjeta empresarial como aliado para las pymes en Colombia
- Gastos operativos recurrentes: centralización de pagos para licencias de software, pauta publicitaria digital y servicios logísticos, facilitando la conciliación contable.
- Gestión de viajes y representación: eliminación de los engorrosos procesos de anticipos y reembolsos, concentrando los consumos en un solo medio de pago legalizable.
- Oportunidades de inventario: capacidad de respuesta inmediata para asegurar suministros o realizar compras estratégicas sin frenar la cadena de producción.
- Optimización del flujo de caja: organización de los ciclos de pago de corto plazo cuando existen ingresos próximos ya identificados.
Recomendaciones para una gestión eficiente de la tarjeta empresarial
- Establecer políticas internas: definir quién, cómo y para qué se utiliza el cupo asignado.
- Asignación por proyectos: segmentar los límites de gasto según las necesidades de cada área operativa.
- Seguimiento periódico: realizar auditorías semanales o quincenales de los consumos para detectar desviaciones a tiempo.
- Aprovechamiento de valores agregados: utilizar beneficios como períodos de gracia, seguros y programas de puntos, siempre alineados con la capacidad real de pago.
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