El debate sobre la seguridad de los menores en internet ha dado un giro dramático esta semana en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles, Estados Unidos. Durante el juicio contra gigantes tecnológicos por presunta adicción a las redes sociales, ha salido a la luz el ‘Proyecto MYST’ (Meta and Youth Social Emotional Trends).
Este estudio interno de Meta, realizado en colaboración con la Universidad de Chicago, arroja una conclusión inquietante: los controles parentales y la supervisión en el hogar tienen poco o ningún impacto en el uso compulsivo de las redes sociales por parte de los adolescentes.
La demanda, encabezada por una joven identificada como ‘Kaley’ (KGM), sostiene que Meta, TikTok, YouTube y Snap diseñaron productos ‘peligrosos y adictivos’ que han derivado en cuadros de ansiedad, depresión y autolesiones en miles de jóvenes.
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Hallazgos clave del estudio interno de Meta
- Hasta ahora, la narrativa de las Big Tech se centraba en empoderar a los padres con herramientas de límites de tiempo y restricciones. El Proyecto MYST —basado en encuestas a 1.000 adolescentes y sus progenitores— contradice esta estrategia.
- No existe una correlación estadística entre el nivel de supervisión parental (normas domésticas, filtros, límites de tiempo) y la capacidad del adolescente para moderar su uso.
- Tanto los adultos como los menores coincidieron en que las herramientas de control no afectan la naturaleza compulsiva del consumo.
- La demanda argumenta que las ‘recompensas variables intermitentes’ (golpes de dopamina al hacer scroll) y los feeds algorítmicos son más potentes que cualquier prohibición familiar.
- El abogado de la demandante, Mark Lanier, utilizó el Proyecto MYST para argumentar que la responsabilidad recae en el diseño del producto y no en las familias.
- Mientras Meta intenta señalar factores externos (como el entorno familiar de Kaley) como la causa de su depresión, el estudio interno sugiere que la empresa era consciente de que sus herramientas de control parental eran ineficaces para frenar el abuso del servicio, pero nunca hizo pública esta información.
El trauma como catalizador de la ‘adicción’
- Un punto crítico revelado en el juicio es la vulnerabilidad de los niños con experiencias de vida estresantes.
- El estudio encontró que aquellos adolescentes que enfrentan traumas —como acoso escolar, padres con problemas de alcoholismo o divorcios conflictivos— tienen una capacidad significativamente menor para autorregular su tiempo en pantalla.
- Ante estas evidencias, el responsable de Instagram, Adam Mosseri, testificó alegando no recordar los detalles específicos del proyecto, a pesar de que documentos internos sugerían su aprobación.
- Mosseri prefirió utilizar el término ‘uso problemático’ en lugar de adicción, definiéndolo como pasar más tiempo en la plataforma del que ‘hace sentir bien al usuario’.
- «Muchos jóvenes usan Instagram como una forma de escapar de una realidad difícil», admitió Mosseri durante su declaración, validando parcialmente los hallazgos sobre el uso de la red como refugio ante el trauma.
Foto: Imagen generada por inteligencia artificial.