La protección de datos ha cambiado al mismo ritmo que la infraestructura tecnológica de las empresas. En los últimos 20 años, el backup tradicional dio paso a estrategias que deben responder a entornos híbridos y multinube, aplicaciones SaaS, Kubernetes, inteligencia artificial y amenazas como el ransomware.
Veeam, compañía especializada en protección y resiliencia de datos, nació en 2006 en un contexto marcado por la expansión de la virtualización. Su propuesta inicial buscaba facilitar la protección de información en estos nuevos entornos.
Dos décadas después, los datos se dispersan entre centros de datos, nubes y aplicaciones. El desafío actual exige más que hacer copias de seguridad: implica saber dónde están los datos, controlar quién accede a ellos y garantizar su rápida recuperación ante una interrupción.
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El ransomware cambió las prioridades
- El ransomware transformó el papel del backup: dejó de ser solo una solución ante fallas técnicas o errores humanos para convertirse en un pilar clave en la respuesta a ciberataques.
- La expansión de la nube y de las aplicaciones SaaS aumentó la complejidad operativa: al distribuir las cargas de trabajo entre múltiples plataformas, proteger un solo servidor o máquina virtual resulta insuficiente.
- El reto pasó a ser más amplio: proteger, acceder y recuperar información crítica sin importar dónde se encuentre.
- Para Veeam, las empresas deben evaluar su capacidad de prevenir ataques, también su preparación para recuperar operaciones con datos limpios, confiables y validados.
- Una interrupción puede afectar sistemas, ingresos, procesos y la relación con los clientes. Por eso, la capacidad de recuperación se convirtió en un componente central de la estrategia tecnológica.
La IA pone los datos en el centro
- La inteligencia artificial está abriendo una nueva etapa. Las empresas utilizan estas herramientas para automatizar procesos, apoyar decisiones, optimizar operaciones y desarrollar nuevas experiencias para clientes y empleados.
- Los modelos de IA dependen directamente de la calidad de sus datos. Si la información carece de disponibilidad, protección, gobernanza o actualización, la organización no podrá confiar en las respuestas que generan estas tecnologías.
- Esto adquiere mayor relevancia con la llegada de los agentes de IA, que pueden ejecutar tareas y tomar acciones con distintos niveles de autonomía.
“La conversación pasó de backup a disponibilidad, de disponibilidad a resiliencia, y de resiliencia a confianza. En la era de la inteligencia artificial, las organizaciones no solo necesitan proteger sus datos; necesitan saber dónde están, quién tiene acceso a ellos, cómo se gobiernan y si pueden recuperarlos de forma segura ante cualquier incidente.”
Mauricio González, vicepresidente de Veeam para Latinoamérica
Foto: Veeam.
