La mayoría de las bases en la Antártida dependen del diésel para generar luz y calor, pero transportar este combustible desde distancias de más de 6.200 millas resulta costoso e ineficiente. Las extremas condiciones del continente, con temperaturas de hasta -40 °C en invierno y meses de oscuridad, complican la transición hacia energías limpias, tal como le ha ocurrido a Estados Unidos en la base McMurdo.
Según el sitio web BGR, a pesar de estos desafíos, la estación china Qinling ha logrado reemplazar 220 toneladas de diésel al año operando con más de un 50% de energía renovable. Su modelo integra 26 paneles solares, 10 turbinas eólicas, energía de hidrógeno y baterías de litio para mantener el suministro continuo durante todo el año.
Incluso durante la noche polar —un periodo de 97 días consecutivos sin luz solar—, la base mantiene su cuota del 50% de energía limpia. Esto es posible gracias a un sistema de red inteligente impulsado por inteligencia artificial que predice y optimiza el consumo energético del complejo.
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Energía renovable en la Antártida: así lo logra China
- Meta ambiciosa: China planea alimentar sus cinco bases antárticas con un 100 % de energías renovables para el año 2035.
- Turbinas eólicas de alta resistencia: Sus palas están construidas con fibra de carbono ligera que no se vuelve frágil ante el frío extremo.
- Paneles solares adaptados: Utilizan estructuras de plástico reforzado que soportan los cambios bruscos de temperatura sin deformarse.
- Baterías resistentes a la congelación: Emplean litio-titanio dentro de carcasas térmicas para conservar el calor y almacenar energía eficientemente.
- Respaldo de hidrógeno: Si el viento o el sol fallan, un sistema de hidrógeno genera electricidad de emergencia hasta por dos días.
- El reto de la noche polar: A diferencia de bases de otros países que solo funcionan en verano, China busca mantener sus estaciones sin diésel durante los meses de total oscuridad.
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Foto: Wikimedia Commons.
