Colombia vive una situación curiosa con la tecnología: aunque la mayoría de las empresas (66%) ya utilizan Inteligencia Artificial (IA), solo un pequeño grupo (12%) ha logrado que esta herramienta genere ganancias reales. Esta gran diferencia entre usar la tecnología y ganar dinero con ella es el tema central del AI Summit Colombia 2026, un evento en Bogotá que reúne a expertos de grandes compañías como Mercado Libre, AWS y Lulo Bank.
Los especialistas que participan en el encuentro coinciden en que el problema no es la falta de herramientas o de computadores potentes. El verdadero obstáculo es que las organizaciones colombianas no saben cómo llevar sus proyectos tecnológicos más allá de una simple fase de ensayo. En lugar de aplicar la IA para transformar todo el negocio, muchas se quedan estancadas en pequeñas pruebas que no llegan a impactar el funcionamiento general de la empresa.
La conclusión del evento es que la Inteligencia Artificial en el país está atrapada en un ciclo de experimentos. Según Nicolás Cruz, organizador del Summit, las empresas tienen muchos proyectos exitosos en papel, pero que nunca crecen ni se integran a la operación real. Para que Colombia sea más competitiva, el reto no es comprar más software, sino aprender a convertir esos ensayos en soluciones que de verdad mejoren las finanzas y el servicio al cliente.
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Los obstáculos: ¿por qué fallan los proyectos?
- Modelos de ‘laboratorio’: herramientas que funcionan perfectamente en entornos controlados, pero fallan al enfrentarse a la realidad del mercado.
- Desconexión operativa: falta de integración con los sistemas críticos de la empresa, como los ERP o CRM, dejando a la IA aislada del flujo principal.
- Liderazgo difuso: proyectos que carecen de responsables operativos claros, quedando en un ‘limbo’ entre tecnología y gerencia.
- Inexistencia de métricas: ausencia de indicadores de retorno (ROI) definidos desde la fase de diseño del proyecto.
- El resultado es una desconexión entre innovación y operación, donde la IA se queda como experimento y no como capacidad empresarial.
Foto: FOLOU.