El segundo semestre de 2026 inicia con retos importantes para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en Colombia. Aunque junio suele ser un mes de alta actividad comercial, también es uno de los periodos más exigentes en términos financieros por el cumplimiento de obligaciones laborales, tributarias y operativas.
Uno de los principales puntos de presión es el pago de la prima de servicios de mitad de año, sumado a compromisos como nómina, proveedores e impuestos. Esto vuelve a poner sobre la mesa una preocupación clave del sector: la liquidez inmediata para operar sin afectar la continuidad del negocio.
El contexto es especialmente relevante en el marco del Día Internacional de las Mipymes, que se celebra cada 27 de junio y resalta su peso en la economía. Según Confecámaras, en 2024 se crearon cerca de 297.500 nuevas empresas en Colombia, y en el primer semestre de 2025 se registraron 173.907 nuevas unidades productivas.
“Las buenas ventas no siempre se traducen en liquidez. Muchas empresas operan de forma saludable, pero enfrentan presiones de caja para cumplir compromisos inmediatos. La prima de mitad de año suele poner esta realidad en evidencia”, explicó René Saul, director ejecutivo y cofundador de Kapital Colombia.
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La liquidez se convierte en prioridad estratégica
Especialistas coinciden en que el crecimiento empresarial ya no depende únicamente de aumentar las ventas. Cada vez cobra mayor importancia la capacidad de administrar adecuadamente los recursos disponibles y mantener un flujo de caja saludable.
De acuerdo con Kapital Colombia, las necesidades de financiamiento de las empresas también han evolucionado. Mientras anteriormente gran parte de los recursos se destinaban a expansión o inversión en nuevos proyectos, actualmente muchas organizaciones buscan fortalecer su capital de trabajo y garantizar la estabilidad operativa.
La compañía reporta haber impulsado a más de 1.300 pymes en Colombia, con una cartera donde el 94% corresponde a micro y pequeñas empresas, segmentos que tradicionalmente enfrentan mayores dificultades para acceder a productos financieros especializados.
Cinco aspectos que las empresas deberían revisar durante el segundo semestre
- Monitorear constantemente el flujo de caja. Más allá de analizar las ventas, es fundamental conocer cuándo ingresarán efectivamente los recursos y cuáles son las obligaciones futuras de la empresa.
- Reducir los tiempos de recaudo. Cuando gran parte de los ingresos está representada en facturas pendientes de pago, mecanismos como el factoring pueden ayudar a convertir esas cuentas por cobrar en liquidez inmediata.
- Planificar obligaciones extraordinarias. Pagos como primas, impuestos, renovaciones contractuales o inversiones estacionales deben contemplarse con anticipación dentro de la planeación financiera.
- Evaluar cuidadosamente el financiamiento. Antes de asumir nuevas obligaciones financieras, las empresas deben analizar si los recursos contribuirán a fortalecer la operación o impulsar el crecimiento sostenible.
- Diversificar las herramientas financieras. Además de los créditos tradicionales, existen alternativas como tarjetas empresariales, factoring, líneas de capital de trabajo y soluciones digitales que pueden aportar flexibilidad financiera.
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